Normalmente cuando vamos a comprar unas gafas nos preguntan de qué material queremos nuestras lentes. Generalmente se habla de lentes orgánicas o minerales, pero existen otros materiales, vamos a ver sus diferencias.

A las lentes minerales también se les conoce como lentes de cristal, son lentes formadas principalmente con sílice fundido con otros óxidos metálicos como titanio, sodio, etc., dependiendo de las características específicas que deseemos, como la reducción de la lente.

La reducción de la lente está relacionada con el índice de refracción, el índice más bajo que existe en lente mineral es el 1.523, por tanto es la lente más básica. Si queremos una lente más reducida tendremos que escoger un índice más alto, el siguiente índice sería el 1.6, 1.7, 1.8 y por último tenemos el índice 1.9 que es la lente más reducida que existe. El problema de la reducción en las lentes minerales es que tienen que añadirse en su fabricación óxidos de metales pesados y esto hace aumentar el peso. Por tanto, en una lente mineral cuanto más reducida sea una lente, a pesar de tener menos espesor, será un lente más pesada.

Otro punto a destacar es que la calidad óptica de la lente reducida es inferior a la de la lente de 1.523. A mayor reducción, menor calidad óptica. Esto se nota principalmente cuando miramos un objeto fuera del eje visual en lentes de alta graduación reducidas, donde observaremos que el objeto tiene una especie de sombras de colores, esto se conoce como aberración esférica.

La gran ventaja de las lentes minerales es su resistencia al rayado, ya que es muy difícil de rayar.

Por el contrario, su gran inconveniente es su peso, que es muy superior a una lente orgánica. Otro inconveniente es que al ser una lente de cristal se puede romper fácilmente si se nos cae la gafa. Por este motivo se desaconseja su uso en niños.